FOBIA DE IMPULSOS

FOBIA DE IMPULSOS

FOBIA DE IMPULSOS.

¿Por qué he pensado yo esto?

Supongamos que una persona está esperando el metro. Realmente no tiene mucho para entretenerse, ya que sólo hay unas vías, el andén, anuncios y poco más. Su mente está activa y en un momento dado hace una asociación azarosa como “yo-vías del metro” que se presenta como “¿y si me tiro a las vías?”. Si la persona descarta el pensamiento, no sucede nada. Pero supongamos que ha leído hace unos días que un hombre se tiró a las vías del tren. Se asusta de su pensamiento porque entiende que es algo que las personas realmente pueden hacer. Supongamos además que es una persona de moral muy acentuada y la idea del suicidio le resulta blasfema. Entonces juzga que es horrible lo que ha pensado, y se pregunta ¿Por qué he pensado yo esto? Es una pregunta peligrosa. Si se responde “es una idea tonta de mi cabeza” (o algo parecido), de nuevo no pasará nada. Pero hay otras respuestas que pueden originar serios problemas:

  • Porque en el fondo quiero hacerlo.
  • Porque lo voy a hacer
  • Porque ésta es mi verdadera naturaleza y yo no estoy bien.

Si la persona se responde con cualquiera de estas respuestas, probablemente generará ansiedad acerca del pensamiento, que le resultará amenazador. Un pensamiento amenazador suele llevar a intentar:

  • No pensar en ello, “quitárselo de la cabeza”.
  • Evitar situaciones donde aparezca (si se dispara en relación a algún estímulo externo).
  • Pedir aseguración, es decir, confirmar con alguien de confianza que ese pensamiento no va a suceder realmente.

En psicología está situación hace referencia a las fobias y al tratamiento de la ansiedad. Todas estas respuestas tienen en común la consecuencia de confirmar la importancia emocional del pensamiento y, aunque a corto plazo lo hacen desaparecer, preparan una mayor frecuencia en intensidad de aparición del mismo en el futuro. La multiplicación de su frecuencia confirma las interpretaciones que la persona hace del significado de ese pensamiento y aumenta aún más su carácter ansiógeno, así como los intentos de neutralización.

Los contenidos típicos suelen ser:

Agresivos: Bien hacia uno mismo (por ejemplo tirarse por la ventana, a las vías del tren, o bien estrellar el coche) bien hacia otra persona, especialmente si la persona es considerada vulnerable, indefensa o inocente (apuñalar o dañar a ancianos, niños, etc).

Morales: Proferir insultos u obscenidades, así como miedo a desnudarse  en público o en una iglesia.

Sexuales: Tener relaciones sexuales con desconocidos, imágenes pornográficas, participar en una actividad sexual repugnante, imágenes relacionadas con una orientación sexual contraria a la propia.

Creencias erróneas:

  • Establecer el pensamiento como muy relevante o muy negativo como si fuera un rasgo de personalidad y no un pensamiento que se puede eliminar.
  • Pensar que pensar es lo mismo que actuar
  • Asociar que pensar algo aumenta la probabilidad de que aquello suceda
  • Creencia de que uno tiene un poder decisivo para provocar o prevenir (e impedir) acontecimientos ne­gativos subjetivamente importantes.
  • Dificultades para tolerar la incertidumbre
  • Perfil perfeccionista. Hay una solución perfecta para cada problema; es po­sible y necesario hacer las cosas perfectamente; inclu­so los errores más pequeños pueden tener graves con­secuencias.

 

TRATAMIENTO

  • Comprender la mecánica de los pensamientos obsesivos.
  • Analiza cómo es tu estado de ánimo actual. Cómo te sientes, por qué crees que te sientes así. Puede que te encuentres en un momento de tu vida donde sufras de mayor cansancio, agotamiento, sobrecarga de responsabilidades… El estado de ánimo triste, preocupado o ansioso, favorece la interpretación catastrofista de los pensamientos y hace que aparezca y se mantenga el miedo a hacer daño.
  • Apóyate en tus seres queridos. Expresa cómo te sientes, la ansiedad y el miedo que estás sufriendo. Procura poner de tu parte para realizar actividades que te ayuden a distraerte.
  • Enfréntate al problema no lo evites. Piensa en las veces que evitas algunas cosas por este miedo, aunque el proceso para vencerlo sea duro, las ventajas de lograrlo merecen la pena. Se consciente de que puedes aprender a cambiar ese estilo de pensamiento.
  • Control fisiológico. Trabajar la respiración y el autocontrol de las sensaciones físicas

 

 

Leave a Reply